martes, 2 de mayo de 2017

Jane Austen en la Fundación Juan March de Madrid

La programación de la Fundación Juan Marcha de Madrid nos acerca en su ciclo de conferencias al personaje de Jane Austen, comentando su vida, su obra y su tiempo. Para todos aquellos que estén interesados en la escritora inglesa, en una de las plumas más importantes de la literatura anglosajona del siglo XIX, las conferencias tendrán luhar el 25 y el 30 de mayo en el Salón de actos de la Fundación, en a C/ Castelló 77 de Madrid. La hora de comienzo es a las 19:30. 


Para aquellos que no puedan asistir, se podrá seguir en directo en el Canal March. 

lunes, 1 de mayo de 2017

Star Wars en la época victoriana

En alguna ocasión, lo actual o incluso lo futurista se ha mezclado con la época victoriana, como algunas series de televisión, películas, exposiciones o novelas. La imaginación del ser humano no conoce límites pero hasta ahora no habíamos fantaseado con trasladar a los personajes de "La guerra de las galaxias" hasta el siglo XIX y dotarlos de una indumentaria y de una ambientación totalmente decimonónica. ¿O sí?. 



Al ilustrador canadiense Terry Fan se le ocurrió trasladar a C3PO, Dark Vader, Yoda y al General Fett entre otros hasta tiempos lejanos y así demostrar que la fantasía no conoce de fronteras, ni temporales ni artísticas. Y así es como los retrata, como caballeros del siglo XIX con sus sombreros de copa, gabanes, chalecos de los que sobresale la leontina y el reloj de bolsillo... creando auténticas "cartes de visite". 

La galaxia ha llegado a un tiempo muy, muy lejano, está visto. 



jueves, 20 de abril de 2017

Lucy Beaman Hobbs Taylor, la odontóloga pionera

Lucy Beaman Hobbs Taylor fue la primera mujer graduada en Odontología en el mundo. En 1866 obtuvo su diploma universitario en Cincinnati (EE.UU), en la Ohio College of Dental Surgery. Ella deseaba ser médico, pero ninguna universidad norteamericana de la época la aceptó por ser mujer, entonces decidió entrenarse como dentista y después de varios años de práctica sin diploma la universidad permitió su inscripción.

                                                     
Lucy nació en 1833, fue la séptima de diez hermanos nacidos en una pequeña cabaña de troncos en Ellenburg Town, New York. La vida era dura en aquellos tiempos, y para añadir a la triste niñez de Lucy, su madre muere cuándo ella tenía diez años, y su madrastra (ya que su padre pronto volvió a casarse) murió cuando ella tenía doce. Junto a un hermano mayor ingresa a la Academia Franklin en Malone, donde se convierte en maestra en 1849.

Ejerció varios años en escuelas de Brooklyn hasta que se muda a Ohio donde intenta sin éxito estudiar medicina y más tarde odontología, siendo rechazada en todas las universidades del país con el único argumento de su condición de mujer. Su valor extraordinario, motivación y orgullo determinaron que finalmente hicieran caso a sus pedidos y fue aceptada como alumna haciendo una carrera brillante.

                              
Con 33 años de edad, Lucy Hobbs se convirtió en la primera mujer en obtener un diploma universitario como dentista y luego también en la primera mujer en ser admitida como miembro de una sociedad odontológica. Incluso fue la primera mujer en la historia de la Odontolgía mundial en presentar un trabajo científico ante una Sociedad Dental. Después de su graduación, abrió un consultorio en Chicago y, en 1867, contrajo matrimonio con James Myrtle Taylor, un veterano de la guerra Civil que había sido su paciente. Escapando de los fríos inviernos de Chicago, se mudaron a Kansas y Lucy comienza a enseñarle a su marido el arte y la ciencia de la odontología. Practican juntos la profesión en la ciudad de Lawrence, entre los años 1867 a 1907.

                                             
James muere en 1887 y Lucy muere poco tiempo después de retirarse, el 3 de octubre de 1910. Fue sepultada al lado de su esposo en el cementerio de Oak Hill, Kansas. Su diploma se conserva en la colección del museo State Historical Society en Topeka como un significativo documento histórico.

La determinación de esta mujer abrió el camino a la causa de muchas otras mujeres y su espíritu ha sido un ejemplo de esperanza y valor y la guía para muchas otras luchadoras de los derechos de la mujer.

jueves, 16 de marzo de 2017

El crímen de Orcival de Émile Gaborian

Nos declaramos lectores incondicionales de la Editorial D'Epoca y de los misterios que se escribieron en el s. XIX. Aunar dos de nuestras pasiones y que de ello nazca una novela como "El crimen de Orcival" (452 páginas, PVP: 24,90 euros, con ilustraciones de Iván Cuervo. Incluye como obsequio marcapáginas y lámina réplica de la ilustración de cubierta) es sencillamente gratificante.

 
Sinopsis: Se ha cometido un asesinato en el Castillo de Valfeuillu, propiedad del conde de Trémorel. Mientras la policía local de Orcival está convencida de haber encontrado a los culpables y da por concluida su línea de investigación, llega un detective especial de París que se hace cargo del caso y reinicia la investigación con sus propios métodos...
 
Con una soberbia introducción de Juan Mari Barasorda en la que hace un repaso por las novelas de detectives más importantes durante el siglo XIX, sus diferencias y similitudes, lo importante no es descubrir para darle el pódium al escritor que elaboró por primera vez en la literatura decimonónica el personaje del detective amateur sino el analizar qué hace de ese personaje, un gancho para los lectores de entonces y los de ahora.
 
 
La novela encierra un misterio, un asesinato que se presenta en las primeras páginas y que en pocos capítulos, el lector ya sabe desentrañar. A Gaborian le interesa menos el caso que los personajes y sobre todo, el método deductivo que Lecoq lleva a cabo. La primera mitad del libro, más ágil por cuanto encierra el asesinato y las pistas, da paso a una segunda mitad en la que se conoce más a fondo al cuarteto protagonista: Héctor, conde de Trémorel, su esposa Berthe, Clément Sauvresy y Jenny Fancy. Otros personajes como la señorita Laurence Courtois o el padre Plantat también están muy definidos tanto por sus actos como por sus sentimientos. No es una novela de misterio propiamente dicha (aunque sí que encierra varios y sobre todo, un asesinato), sino más bien una en la que, a través de varios enigmas que el autor nos propone, nos sumergimos psicológicamente en el carácter de nuestros protagonistas. De ágil lectura, esta historia redactada en 1866 contiene más diálogos que descripciones y Gaborian, consciente de que no debe aburrir a sus lectores, propone primero un juego de pistas y luego un flashback para que conozcamos la vida anterior de los personajes en una sociedad francesa en la que nada era lo que parecía ser de puertas para fuera.

domingo, 19 de febrero de 2017

Exposición "La moda romántica"

Muchas son las razones para visitar el Museo del Romanticismo de Madrid y pocas las excusas. En estas fechas, a las primeras se une la exposición (en colaboración con el Museo del Traje) sobre "La moda romántica" (Octubre 2016 - marzo 2017) en el que a lo largo de todo el museo (y la sala de exposiciones temporales) se muestran algunos vestidos del siglo XIX abarcando el final del periodo Imperio, el romántico y el de crinolina.
 
 
Las prendas se reparten por las distintas dependencias creando un museo vivo, más acogedor aún, en el que parece que estas prendas sin cuerpo o cabeza (como aquel jinete de Sleepy Hollow extraído de la imaginación de Washington Irving) salen al encuentro de los visitantes para darles la bienvenida y mostrar mejor aún cómo se vivía en los tiempos de la España Romántica.
 
Además de la combinación magistral con el que estas piezas textiles se incluyen en el discurso expositivo, hay que remarcar que se encuentran expuestos sin vitrinas o escaparates, lo que permite la visión global de las prendas y visionar detalles que de otra manera, pasarían por alto como por ejemplo los cierres de los cuerpos, de las faldas o de los chalecos.
 
 
Aunque la selección dispone de más vestidos femeninos, no se olvida del mundo masculino, representado en mucha menor medida y distinguido por Brummell y en menor medida por Mariano José de Larra.
 
 
La figura del dandy está remarcado a través de la levita de "Fígaro" y de dos chalecos que permiten ver sus bordados y la calidad de las telas. Tampoco la exposición se olvida de las revistas de moda que en el siglo XIX surgieron y se popularizaron, permitiendo ver las prendas de verano y las de invierno.
 
Mención aparte merece el traje infantil situado en la habitación de juegos y que permite comprobar que los niños vestían como los adultos en menor escala.
 
Por último, hay que destacar que en el recorrido de la exposición se puede admirar una prenda histórica cedida temporalmente por el Museo Arqueológico Nacional. Se trata del corsé de Isabel II con el que fue apuñalada por el cura Merino y cuya historia ya relatamos en una entrada anterior.
 
 El corsé, obra invitada en el museo hasta marzo, nunca había sido expuesto con anterioridad y es una manera de conocer con detalle un suceso que conmocionó a personajes y prensa de la época. En él se aprecia admirablemente el desgarro sobre la tela que ocasionó el arma, el tallaje del cuerpo de la reina y la fabricación de una prenda íntima que tuvo en el siglo XIX su mayor imperio.
 
En definitiva, os animamos a que visitéis el Museo del Romanticismo, que imaginéis con todo lujo de detalle cómo se vivía hace dos siglos y que os recreeis con las prendas y las historias que destilan.